Comisión de ética FCJJDA

Libro de Ética

Tradicionalmente, los estudios de Ju-Jitsu consisten tanto en la práctica de habilidades como en la adherencia a la ética. Las habilidades aprendidas de la práctica de Jiu-Jitsu perfeccionan nuestros cuerpos físicos, agudizan nuestros reflejos y fortalecen nuestra resolución, y deben equilibrarse con una buena conducta.

La filosofía de Ju-Jitsu es la consecución de valores armoniosos por parte de personas que viven de la paz, la sabiduría, la moral, el amor y la autodisciplina a través de medios intelectuales. El objetivo principal de aprender Jiu-Jitsu es convertirse en una persona mejor comprensiva que vive con una mayor expectativa de una vida sincera.

La buena calidad de vida también requiere tener una vida sana tanto mental como físicamente. El arte de Ju-Jitsu no puede existir sin el aspecto mental, que es el fundamento sobre el que se basan las mejoras físicas. Ju-Jitsu es mucho más que solo un ejercicio. Es una alteración, tanto física como mental, del estilo de vida de uno que durará toda la vida. Parece ser una cuestión de unir las acciones con los pensamientos, o integrar luchas y filosofía.

Cualquier logro que valga la pena requiere una cierta cantidad de dedicación, esfuerzo y disciplina. Esto no es menos evidente en el entrenamiento Jiu-Jitsu. Cada aspecto de Jiu-Jitsu requiere la armonización de la mente y el cuerpo. Esta armonización se logra a través del enfoque mental y la concentración combinada con una respiración adecuada y técnicas físicas precisas.

El objetivo del entrenamiento Jiu-Jitsu es el bienestar del practicante. No solo se deben lograr habilidades de autodefensa, sino que lo más importante es que se debe enfocar en el desarrollo del personaje individual. Una personalidad completa puede realizarse solo si el espíritu es correcto.

Por lo tanto, el objetivo principal en la práctica de Jiu-Jitsu es cultivar la mente y el cuerpo de una persona; no usarlo como medio para desahogar el enojo, la frustración o los problemas emocionales. Como practicantes serios de Jiu-Jitsu deberíamos aceptar una filosofía de no violencia: una confrontación física debería evitarse siempre que sea posible. El uso de la fuerza se aprueba solo en defensa propia o en defensa de aquellos que están indefensos. No aprueba la rivalidad sin sentido, trucos tontos, la intimidación de los demás, el comportamiento violento, las actividades delictivas, vanidad autoprensarse, cualquier vicio o adicción. El practicante de Jiu-Jitsu muestra este coraje en el uso de sus habilidades para satisfacer las exigencias de la ética y en defensa de su país o de otros seres humanos contra la violencia injusta, hasta el sacrificio máximo, si es necesario.